viernes, 16 de enero de 2009
Rueda
El tiempo rueda cíclico en el viento y se desparrama como aire viciado. Despliega humos de colores saturados e imágenes destructivas e ilusorias. Marca puntos en lugares remotos y paganos, desatina el movimiento. Lo hace imperfecto. Lo maltrata, lo desgasta.
El tiempo rueda cíclico y cada luz que destella se estrella en la más profunda de las amarguras. Perfumado de almas oscuras se pierde a lo lejos y se desvanece.
Pero vuelve, siempre vuelve.
jueves, 15 de enero de 2009
La duda

Llevó la duda por años. Sospechó siempre de su alma impura. Tuvo indicios, pruebas.
Supo ver como nadie lo que nadie veía. Supo escuchar como nadie, lo que nadie escuchaba.
Estuvo alerta, atenta, intuitiva. Le duró años su versión insegura. Mantuvo sus actos bajo la lupa.
Los estudió, los observó, los analizó. Hasta que un día dejó de dudar y tuvo la certeza.
La certeza se convirtió en verdad y esa misma verdad la puso en duda.
La curiosidad
Caminó sola hasta donde estaba la luz. Despacio, muy despacio. Llegó hasta ahí silenciosa, tranquila, a pasos pequeños. La idea era no hacer ruido, no llamar la atención. Sabía que si era descubierta, el plan caería a pedazos.
No se detuvo, miraba hacia los costados en alerta y avanzaba de a poco. Cada vez estaba más cerca. Muy cerca. Escuchaba atenta los ruidos del lugar, esperaba oír algo distinto, algo ajeno. Y nada. Sólo escuchaba sus pasos sigilozos, cautos. Algo le había llamado la atención de esa luz. Algo no estaba en su lugar.
Llegó hasta allí y miró hacia arriba. El rayo extraño provenía desde lo alto. Muy alto. Para tan pequeña estatura, era un acto imposible, una posibilidad extrema. Nada podía hacer para alcanzarlo. Veía sombras pero nada podía distinguir. Miró hacia los costados, pero nada que la ayudara se encontraba ahí. No había forma de llegar, no había forma de descubrir lo que tanto la había distraído, lo que tanto había llamado su atención.
Y fue ahí cuando se dio cuenta que para ser curiosa, hay que tener con qué.
miércoles, 14 de enero de 2009
El juego
El juego vuelve a empezar. La partida ya no es la misma.
Cada pieza comienza a moverse y cada espacio que avanzo, retrocedo.
El juego vuelve a empezar. La salida ya no es la misma.
Cada espacio está tan lejos que el camino se hace eterno.
¿Por qué sigo este juego?
Cada pieza comienza a moverse y cada espacio que avanzo, retrocedo.
El juego vuelve a empezar. La salida ya no es la misma.
Cada espacio está tan lejos que el camino se hace eterno.
¿Por qué sigo este juego?
Tic, tac...
Pasa el tiempo y no se acaba, esta angustia que me agobia.
Cada segundo me quita el aire, cada respiro me ahoga.
Ojalá vuelva a respirar porque el paso del tiempo me mata.
Cada segundo me quita el aire, cada respiro me ahoga.
Ojalá vuelva a respirar porque el paso del tiempo me mata.
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